Los dolores de muelas pueden ir desde una molestia leve hasta un dolor intenso y punzante que interrumpe su vida cotidiana. Cuando la causa es una infección dental, la pregunta que se hace mucha gente es: ¿debo extraer un diente que está infectado o se puede salvar? Entender cuándo es necesaria la extracción, qué ocurre durante el tratamiento y quién debe realizar el procedimiento puede ayudarle a tomar la mejor decisión para su salud bucodental.
¿Se puede extraer un diente infectado?
Sí. Los dentistas pueden extraer dientes infectados, y a menudo lo hacen. La extracción elimina el origen de la infección, evita que las bacterias se propaguen y alivia rápidamente el dolor. Sin embargo, la extracción no siempre es la única opción. Cuando es posible, los dentistas intentan salvar el diente natural con un tratamiento de conducto u otros tratamientos. La extracción se hace necesaria cuando la infección es grave, el diente está demasiado dañado para restaurarlo o el hueso circundante se ha deteriorado.
Causas de las infecciones dentales
Una infección dental se desarrolla cuando las bacterias penetran en la pulpa interna del diente, el centro blando que contiene nervios y vasos sanguíneos. Esto suele ocurrir a causa de caries no tratadas, un diente agrietado o fracturado, o una enfermedad avanzada de las encías. Una vez que las bacterias llegan a la pulpa, se forma un absceso, creando una bolsa de pus que causa presión, hinchazón y dolor.
Síntomas comunes de una infección dental
- Dolor de muelas pulsátil que se irradia a la mandíbula, el oído o el cuello.
- Hinchazón en la cara, mejillas o encías
- Fiebre o fatiga
- Sensibilidad al frío y al calor
- Mal sabor o mal aliento persistente
- Dolor al masticar o morder
- Ganglios linfáticos inflamados debajo de la mandíbula o en el cuello
Si experimenta hinchazón, fiebre alta o dificultad para respirar o tragar, acuda inmediatamente a urgencias: son signos de que la infección puede estar propagándose.
¿Qué ocurre cuando se extrae un diente infectado?
Cuando se extrae un diente infectado, el dentista o cirujano oral elimina la fuente de bacterias, lo que permite que el cuerpo se cure.
Un procedimiento de extracción típico
- Adormecimiento de la zona: La anestesia local se utiliza para extracciones sencillas. Para casos complejos o quirúrgicos, puede administrarse sedación intravenosa o anestesia general.
- Extracción del diente: El dentista afloja y extrae el diente y cualquier tejido infectado circundante.
- Limpieza del alveolo: Se irriga la zona para eliminar restos y bacterias.
- Formación de un coágulo: De forma natural, se forma un coágulo de sangre en la cavidad vacía para proteger el hueso a medida que comienza la cicatrización.
Recuperación tras la extracción de un diente infectado
La mayoría de los pacientes se recuperan en 7-10 días, aunque el alveolo sigue remodelándose durante varias semanas.
En las primeras 24 horas
- Muerde suavemente la gasa para controlar la hemorragia
- Aplicar hielo en intervalos de 20 minutos para reducir la hinchazón
- Tomar los analgésicos según lo prescrito
- Descansar y evitar actividades extenuantes
- No fume, no utilice pajitas ni se enjuague con fuerza
De los días 2 a 7
- Aclarar suavemente con agua salada tibia después de las comidas
- Toma alimentos blandos como yogur, sopa y puré de patatas (para más ideas: lee nuestra guía sobre 50 alimentos blandos después de la extracción).
- Continuar con los antibióticos hasta completar el tratamiento
- Cepillar cuidadosamente alrededor del lugar de extracción
Signos de advertencia para llamar al médico: fiebre persistente, hinchazón después de 48 horas, pus o mal olor, sangrado abundante o dolor intenso varios días después de la extracción (que puede indicar alveolitis seca).
Beneficios de la extracción
- Elimina la fuente de infección de forma permanente
- Proporciona un alivio casi inmediato del dolor
- Evita que las bacterias se propaguen a otras zonas
- Permite al cuerpo centrarse en la curación
- Su dentista puede recetarle antibióticos si la infección se ha extendido más allá del diente o si padece enfermedades subyacentes que afectan a la cicatrización.
¿Desaparecerá la infección tras la extracción dental?
En la mayoría de los casos, sí. Al extraer un diente infectado se elimina el reservorio bacteriano, lo que permite al sistema inmunitario del organismo terminar de eliminar cualquier resto de infección.
La recuperación completa depende de varios factores, entre ellos la gravedad de la infección original, su estado inmunitario general y su capacidad para seguir las instrucciones posteriores a la extracción y los cuidados de seguimiento. Los cuidados de seguimiento habituales tras una extracción incluyen: enjuagues de agua salada, medicación prescrita y reposo adecuado, ayudan a prevenir la reinfección y favorecen la cicatrización.
Extracciones dentales frente a endodoncias: ¿Cuál es mejor?
Otro posible tratamiento para las infecciones dentales son las endodoncias. La decisión de extraer el diente u optar por una endodoncia depende en gran medida del estado del diente y del hueso circundante. Su dentista tomará esta decisión basándose en una consulta y en el diagnóstico por imagen, y analizará con usted los resultados a largo plazo de cada opción antes de recomendarle el tratamiento.
La endodoncia puede ser la mejor opción si:
- La infección se limita a la pulpa del diente
- El hueso circundante está sano
- La estructura del diente puede restaurarse con una corona
La extracción se hace necesaria cuando:
- La infección es grave o se propaga
- El diente está fracturado por debajo de la línea de las encías
- Se ha producido una pérdida ósea significativa
- La anestesia segura no es posible debido a la hinchazón
- El diente no puede soportar una restauración o una endodoncia anterior falló
¿Quién debe realizar una extracción dental?
La complejidad de su caso determina quién es el más indicado para realizar la extracción.
Si el diente infectado es totalmente visible por encima de la línea de las encías y puede extraerse intacto, un dentista general puede realizar la intervención en la consulta con anestesia local, mientras que en estos casos puede ser necesario recurrir a la cirugía.
- Dientes impactados o no erupcionados
- Dientes rotos en o por debajo de la línea de las encías
- Raíces curvadas o fusionadas al hueso
- Anatomía compleja cerca de senos paranasales o nervios
- Enfermedades como cardiopatías, diabetes o trastornos hemorrágicos
- Movilidad limitada de la mandíbula u otros problemas estructurales
Opciones para sustituir el diente extraído
La sustitución del diente perdido mantiene la alineación correcta de la mordida y evita la pérdida de hueso. Las opciones de sustitución más comunes son:
Implantes dentales: La solución más duradera y de aspecto natural
Puentes fijos: Anclados permanentemente a los dientes adyacentes
Prótesis parciales: Aparatos removibles para múltiples dientes ausentes
En SmartArches, le recomendaremos la mejor sustitución en función de su salud oral, presupuesto y objetivos estéticos.
Nota: Este artículo es sólo para información general y no sustituye el asesoramiento odontológico o médico profesional. Hable siempre con su dentista o profesional sanitario sobre sus dudas o preocupaciones específicas.
